En Río Cuarto, dos empresas con historias muy distintas comparten un mismo ADN: adaptarse para crecer. Por un lado, Francisco Florio e Hijo, con 85 años en el mercado, y por otro, Seiero, un emprendimiento metalúrgico que surgió en plena crisis. Ambas reflejan cómo la industria local se reinventa.
Francisco Florio: ocho décadas sirviendo a la industria
Lo que empezó en 1938 como un taller mecánico hoy es una empresa clave para la industria pesada. Ezequiel Podversich, representante de la firma, lo explica: "Arrancó con un taller, después sumó una rectificadora de motores y con los años se diversificó hacia servicios industriales".
Entre sus clientes están gigantes como Holcim y Renault, pero también empresas locales como Bio 4 y Bio Farma. "En Río Cuarto no trabajamos con piezas tan grandes como para otras industrias, pero sí damos servicio a varias empresas de la zona", aclara.
La empresa sigue en su ubicación original, en Moreno 4200, con acceso por tres calles. "Es un inconveniente el lugar donde estamos, pero ahí arrancó todo", reconoce Podversich.
Seiero: seis socios y una apuesta en tiempos difíciles
En 2022, cuando la economía no daba tregua, seis metalúrgicos se unieron para crear Seiero. "Somos seis locos que decidimos invertir igual", dice Podversich, uno de los socios. El nombre lo dice todo: Seiero = "6 locos".
La empresa se especializa en corte y plegado de chapa, fabricación de equipos y servicios para la industria. "Arrancó como una idea entre amigos para darle servicio a nosotros mismos y después abrirnos al mercado", explica.
Lo particular es que, aunque son colegas, cada uno aporta habilidades distintas. "Es un valor en la Argentina ponerse de acuerdo, y más para invertir en momentos complicados", destaca.
Dos modelos, una misma ciudad
Mientras Francisco Florio e Hijo consolida su legado, Seiero busca abrirse paso con innovación. "Estamos trabajando bien, pero el desafío es grande", admite Podversich.
Dos empresas, dos generaciones, pero una misma ciudad: Río Cuarto sigue siendo un polo industrial con historias que valen la pena contar.