Capello S.A. participa activamente en un proyecto que busca transformar un sector clave de la ciudad: la zona frente a la terminal de ómnibus. El objetivo es crear un Polo Tecnológico que articule la innovación con la educación y el empleo, en un espacio urbano pensado para generar valor productivo y social.
Adrián Capello explicó que la propuesta ya fue presentada al municipio y que se está trabajando junto a otras instituciones para hacerla viable. El espacio elegido es un terreno ubicado estratégicamente, que podría convertirse en un punto de encuentro para desarrolladores de software, profesionales del conocimiento, pymes tecnológicas y estudiantes.
“Soñamos con un lugar donde jóvenes que estudian programación o robótica puedan vincularse con empresas desde el primer día”, comentó Capello, al describir la idea central del proyecto.
El Polo no solo pretende albergar oficinas y laboratorios, sino también espacios de formación, coworking y servicios comunes. La visión incluye una articulación directa con universidades, institutos técnicos y organizaciones del ecosistema emprendedor.
Una apuesta local a largo plazo
Capello señaló que el proyecto surge de una necesidad observada en el día a día: la falta de espacios físicos donde los distintos actores del sector puedan trabajar en conjunto. En ese sentido, el Polo se presenta como una posible solución para conectar mejor la demanda del mercado laboral con la formación que brindan las instituciones educativas.
La ubicación frente a la terminal no es casual. El lugar es accesible, está bien conectado y tiene un valor simbólico para quienes llegan o se mueven dentro de la ciudad. Según Capello, revitalizar esa zona también puede contribuir a cambiar la lógica urbana, llevando desarrollo a sectores que hoy están subutilizados.
El proyecto aún está en etapa de diseño y búsqueda de consensos. No hay fecha definida de inicio de obras, pero sí una voluntad firme de avanzar, con inversiones mixtas y articulación público-privada.
Infraestructura y entorno pensado para el trabajo
El diseño propuesto contempla infraestructura adecuada para empresas tecnológicas, con conectividad, seguridad, eficiencia energética y espacios colaborativos. La idea es que el entorno también sea amigable, con áreas verdes, zonas de descanso y servicios que favorezcan la permanencia y el intercambio.
Desde Capello S.A. consideran que este tipo de espacios pueden funcionar como motores para el crecimiento económico local, siempre que se enfoquen en las necesidades concretas de las personas y las organizaciones que lo van a utilizar. Por eso, están manteniendo diálogos con potenciales usuarios del Polo para ajustar la propuesta a sus realidades.
“Más allá de construir un edificio, lo que queremos es ayudar a construir comunidad”, afirmó Capello, al referirse al rol que pueden cumplir las empresas desarrollistas en la planificación urbana con mirada estratégica.
Educación, tecnología y empleo
Uno de los pilares del proyecto es la vinculación con la educación. La empresa visualiza al Polo como un puente que acerque a estudiantes de nivel medio y superior con el mundo del trabajo, especialmente en áreas vinculadas a la economía del conocimiento.
Capello contó que ya están conversando con instituciones educativas locales para pensar juntos actividades, prácticas profesionales y formas de colaboración permanente. Esto podría incluir desde capacitaciones hasta la realización de proyectos conjuntos entre estudiantes y empresas.
En esa línea, también se busca que el Polo sirva como incubadora de emprendimientos y como lugar de referencia para quienes quieran iniciarse en el mundo tecnológico.
Un espacio abierto al futuro
El desarrollo de un Polo Tecnológico en Río Cuarto no es una idea aislada. Se inscribe en un contexto más amplio, donde distintas ciudades del país intentan adaptarse a los nuevos desafíos del trabajo y la producción. Lo interesante del caso local es que surge desde una empresa que tradicionalmente se vinculó al rubro de la construcción, pero que ahora ve en la tecnología un eje central para el desarrollo.
El proyecto tiene un enfoque abierto, sin exclusividades. Cualquier empresa, institución o emprendedor podría participar si comparte la visión de un espacio colaborativo y orientado a la innovación. Eso incluye a quienes trabajan con software, pero también a quienes investigan, diseñan o enseñan.
El Polo podría convertirse, si se concreta, en un nodo estratégico para el sur de Córdoba, articulando saberes, recursos e ideas. Por ahora, el desafío es lograr los acuerdos necesarios para que la propuesta avance y se sostenga en el tiempo.
Capello finalizó destacando que la clave estará en sumar voluntades y no perder de vista el objetivo: generar oportunidades reales para quienes hoy están estudiando o buscando una salida laboral.