En un contexto de creciente interés por las energías renovables, la empresa Pauny, ubicada en Las Varillas, Córdoba, ha dado un paso significativo hacia la sostenibilidad en el agro. La firma, conocida por su liderazgo en la fabricación de tractores, realizó una prueba a campo con su modelo 7710 serie A, un tractor de 300 HP, utilizando biodiesel B20. Este ensayo no solo fue exitoso, sino que también se convirtió en un hito en la agricultura argentina, al ser la primera prueba oficial de un fabricante local con este tipo de biocombustible.
El biodiesel B20, que consiste en un 20% de biodiesel y un 80% de gasoil, se posiciona como una alternativa viable a los combustibles fósiles. La prueba se llevó a cabo en la estancia Campo Calerio, cercana a la planta de Pauny, durante una jornada de siembra de trigo. Con un tanque cargado con 750 litros de biodiesel B20, el tractor trabajó durante 14 horas, sembrando 120 hectáreas. Ignacio Lupi, encargado de Ingeniería de Productos y Aplicaciones en Pauny, detalló que el rendimiento del tractor fue comparable al obtenido con combustibles tradicionales, sin afectar la potencia del motor ni la eficiencia del equipo.
Este avance fue posible gracias al apoyo del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de Córdoba, que facilitó el biodiesel a través de Green Diesel, una planta productora ubicada en San Francisco. Esta colaboración es parte de una política provincial que busca fomentar la producción y el uso de biocombustibles, no solo como una medida ambiental, sino también como un motor para el desarrollo económico y la creación de empleo en el interior del país.
La apuesta de Pauny por el biodiesel no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una estrategia más amplia de innovación y liderazgo en el sector. Omar Pérez, Gerente de Ingeniería y Nuevos Desarrollos de la empresa, subrayó la importancia de mantenerse a la vanguardia en un mercado altamente competitivo. Para Pauny, el biodiesel representa una oportunidad para aprovechar los recursos locales, especialmente los granos, que son la base de la producción de biocombustibles. Este enfoque no solo reduce la dependencia de combustibles fósiles, sino que también dinamiza la economía regional.
Green Diesel, la empresa proveedora del biodiesel utilizado en la prueba, es un claro ejemplo de cómo la producción local puede integrarse en una economía circular. Juan Manuel Velázquez, directivo de la compañía, destacó que el biodiesel producido a partir de aceite de soja sembrado y cosechado en Córdoba, es consumido dentro de la misma provincia, cerrando un ciclo productivo eficiente y sostenible. Además, Velázquez expresó su optimismo respecto al futuro de los biocombustibles en la región, especialmente considerando el respaldo de instituciones como Ceprocor y la empresa de Oreste Berta.
La Provincia de Córdoba, a través de su política de fomento a los biocombustibles, ha logrado incorporar esta alternativa en más de 2.000 vehículos de la flota oficial y en maquinaria utilizada en la construcción de infraestructura. Esta política no solo reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también fortalece la cadena de valor de productos locales como la soja, generando un impacto positivo en las economías regionales.
La experiencia de Pauny con el biodiesel B20 demuestra que la transición hacia una matriz energética más limpia es posible sin sacrificar el rendimiento ni la competitividad. Mariano Santillán, coordinador de la Unidad Ejecutora de Biocombustibles y Bioenergías del Ministerio de Infraestructura, destacó que la colaboración entre el sector público y privado es clave para expandir el uso de biocombustibles en el sector agrícola. Este tipo de iniciativas no solo benefician al ambiente, sino que también promueven el desarrollo local, diversificando mercados y generando empleo.
La prueba realizada por Pauny es un ejemplo tangible de cómo la innovación y el compromiso con la sostenibilidad pueden transformar la industria agrícola. Al optar por el biodiesel, la empresa no solo se posiciona como un líder en el uso de energías renovables, sino que también abre nuevas posibilidades para el agro cordobés y argentino en su conjunto. En un momento en que la transición energética es una necesidad global, iniciativas como esta marcan el camino hacia un futuro más limpio y próspero.