El dato de inflación de diciembre sorprendió al mercado. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el índice de precios al consumidor se ubicó en 2,8%, por encima del 2,5% que esperaban los analistas. Con este resultado, el año 2025 cerró con una inflación acumulada de 31,5%, la más baja desde 2017, cuando el indicador había marcado 24,8%.
La cifra anual genera un contraste. Por un lado, representa una desaceleración respecto de los últimos años y confirma que el proceso inflacionario logró moderarse. Por otro, diciembre mostró un repunte que encendió alertas sobre la dinámica de los precios en el corto plazo.
El comportamiento de diciembre
El último mes del año estuvo marcado por aumentos en rubros regulados, como transporte y combustibles, que subieron 3,3%. El IPC Núcleo se aceleró al 3%, mientras que los estacionales apenas avanzaron 0,6%, con una fuerte baja en verduras.
La carne fue protagonista. El precio del asado subió 13,5%, el cuadril 10,4% y la nalga 9,9%. En contraste, el tomate redondo cayó 33,7% y la cebolla retrocedió 3%. La estacionalidad de las fiestas y el atraso relativo respecto al precio del novillo explican parte de la suba.
Radiografía del año
El 2025 estuvo atravesado por elecciones de medio término y por una inflación que mostró dos caras. En la primera mitad del año, la tendencia fue a la baja, con mayo registrando un 1,5%, el menor nivel mensual en seis años. Sin embargo, en el segundo semestre la dinámica se recalentó y diciembre cerró con el mismo valor que abril, el más alto del año.
La economista Rocío Bisang, de GMA Capital, señaló que el dato fue una sorpresa y que el desafío hacia adelante será sostener la baja inflacionaria sin depender de factores transitorios. Desde CEPEC advirtieron que una inflación núcleo elevada indica que el proceso pierde velocidad y que será necesario consolidar políticas para mantener la tendencia descendente.
Cambios metodológicos
A partir de enero, el INDEC comenzará a utilizar la canasta de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-18. Esto implica un mayor peso de los servicios públicos y privados, y una menor ponderación de alimentos y vestimenta. El ajuste metodológico busca reflejar con mayor precisión el consumo actual de los hogares.
Expectativas para 2026
Los analistas proyectan que el fortalecimiento de las reservas del Banco Central será clave para que la inflación retome el sendero a la baja. Claudio Caprarullo destacó que el resultado de 2025 es positivo porque la inflación cayó por segundo año consecutivo, aunque subrayó que la tendencia alcista de los últimos meses obliga a mantener cautela.
Productos destacados en diciembre
Entre los aumentos más significativos se registraron:
En el otro extremo, además del tomate y la cebolla, se observaron bajas en papa (-1,1%), manteca (-0,6%) y queso sardo (-0,1%).
Un cierre con señales mixtas
El 2025 deja un balance complejo. La inflación anual se redujo a su menor nivel en ocho años, lo que representa un logro en términos de estabilidad. Sin embargo, el repunte de diciembre muestra que el camino hacia una inflación más baja no está asegurado.
La combinación de factores estacionales, ajustes en combustibles y la dinámica de los alimentos explica la aceleración del último mes. El desafío para 2026 será consolidar la moderación inflacionaria en un contexto político y económico que seguirá demandando atención.