La cosecha de trigo correspondiente a la campaña 2025/26 ya finalizó en la Argentina y dejó como saldo una producción estimada en 27,8 millones de toneladas, convirtiéndose en la más alta de la historia para el cereal. Los datos, consolidados a mediados de enero, confirman un ciclo marcado por buenas condiciones climáticas y un desempeño productivo superior al promedio de los últimos años.
De acuerdo con los relevamientos técnicos del sector, la recolección se completó en la totalidad del área implantada, con rindes elevados en la mayoría de las regiones productivas. La combinación de humedad adecuada durante el desarrollo del cultivo y un clima favorable en la etapa de llenado de grano fue clave para alcanzar estos resultados.
Las principales zonas trigueras del país, como el sur de Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos, registraron rendimientos que superaron las estimaciones iniciales. En varios casos, los productores lograron valores históricos por hectárea, lo que permitió compensar pérdidas puntuales y elevar el promedio nacional.
Además del volumen cosechado, los informes destacan una buena calidad comercial del trigo, con parámetros que lo posicionan favorablemente tanto para el consumo interno como para la exportación. Esto refuerza las expectativas del sector respecto al abastecimiento del mercado molinero y al desempeño en los envíos al exterior.
El cierre de la cosecha triguera marca también el inicio del impacto económico de la campaña fina. El trigo es uno de los principales generadores de divisas del complejo agroexportador y su volumen final mejora las perspectivas de ingreso de dólares en los primeros meses del año.
Desde el sector productivo señalan que este resultado consolida una tendencia de recuperación del cultivo, luego de campañas afectadas por eventos climáticos adversos. Al mismo tiempo, remarcan la importancia de sostener condiciones de previsibilidad para mantener el nivel de inversión y tecnología aplicado en el cereal.
Con la cosecha ya concluida y los números definitivos sobre la mesa, el trigo vuelve a posicionarse como uno de los pilares de la producción agrícola argentina, cerrando una campaña que quedará registrada como la más productiva de la historia.