Agro

13/03/2026
Innovación agropecuaria
Pablo Heinig planteó que las habilidades blandas son clave para liderar en la era tecnológica
El consultor participó en “Sembrando Innovación 2026”, en Bio4. Analizó cómo las metacompetencias permiten adaptarse a tecnologías que evolucionan muy rápido.
Pablo Heinig, conferencista y consultor
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La planta de Bio4 en Río Cuarto fue escenario de “Sembrando Innovación 2026”, un encuentro que reunió a productores, startups tecnológicas y fondos de inversión con el objetivo de fortalecer el ecosistema AgTech del sur de Córdoba. En ese marco, Breves dialogó con el conferencista y consultor Pablo Heinig, quien centró su exposición en el papel de las habilidades blandas para liderar equipos en un contexto productivo atravesado por la tecnología.

El especialista planteó que la velocidad con la que avanzan las herramientas digitales obliga a repensar las capacidades humanas necesarias para adaptarse a esos cambios. Según explicó, existe una brecha entre el ritmo de evolución de las personas y el de las tecnologías que ellas mismas crean.

“Somos seres biológicamente lineales, pero inventamos tecnologías que evolucionan a un ritmo exponencial. Después nos quejamos de que el mundo anda demasiado rápido”, señaló durante su presentación. Transcripcion Pablo

En ese sentido, sostuvo que el desafío actual no pasa solamente por incorporar nuevas herramientas técnicas, sino por desarrollar lo que definió como “metacompetencias”, es decir, habilidades que permiten aprender, desaprender y volver a aprender en entornos de cambio constante.

Para Heinig, estas capacidades están relacionadas con la gestión de distintos aspectos del comportamiento humano. Entre ellos mencionó la racionalidad, la emocionalidad, la corporalidad y la atención creativa. Según explicó, entrenar esas dimensiones permite mejorar el desempeño individual y también el funcionamiento de los equipos de trabajo.

“Lo que nos está faltando no es tecnología. Lo que nos falta son metacompetencias que la educación no dio, no da y tampoco parece preocupada en dar”, afirmó. Transcripcion Pablo

El consultor indicó que muchas organizaciones comienzan a medir variables como el estrés, la ansiedad o el nivel de disfrute en el trabajo, con el objetivo de comprender mejor cómo impactan en la productividad. Para él, la posibilidad de disfrutar lo que se hace es un elemento central para afrontar la dinámica de la época.

“Esta era solo se va a liderar si logramos disfrutar de lo que hacemos”, expresó, al referirse al vínculo entre bienestar personal y desempeño profesional. Transcripcion Pablo

Durante la conversación también se refirió al lugar que ocupa el factor humano en un contexto marcado por la automatización y la inteligencia artificial. Según planteó, el riesgo no es la tecnología en sí misma, sino descuidar los fundamentos que sostienen el desarrollo humano.

“Aprender una competencia técnica está construido sobre una humanidad. Si no trabajamos los cimientos, después cualquier cambio tecnológico nos deja sin base”, explicó. Transcripcion Pablo

Para Heinig, el entrenamiento de estas habilidades debe comenzar a nivel individual, pero su impacto se extiende rápidamente a los equipos de trabajo y a las organizaciones. En particular, señaló que en el ámbito empresarial ya se observan procesos de capacitación orientados a fortalecer estas capacidades en los grupos de trabajo.

Aunque su enfoque se vincula principalmente con el mundo de las empresas, el consultor sostuvo que las metacompetencias tienen un alcance más amplio, ya que atraviesan todos los ámbitos de la vida.

“Son habilidades atemporales. El ser humano las necesita hoy y las va a seguir necesitando, porque en todos los ámbitos tiene que aprender a regular su emocionalidad”, afirmó. Transcripcion Pablo

El encuentro “Sembrando Innovación 2026” funcionó además como un espacio de articulación entre actores del sector agropecuario y del ecosistema tecnológico. Paneles de debate, presentaciones y rondas de negocios permitieron poner en diálogo a productores tradicionales con emprendimientos vinculados a la innovación aplicada al agro.

En ese contexto, el planteo de Heinig se integró a una discusión más amplia sobre cómo combinar conocimiento, tecnología y desarrollo humano para transformar la producción agropecuaria en una industria de base tecnológica.

El evento también dejó en evidencia el potencial de Río Cuarto como polo de innovación vinculado al agro. La presencia de empresas, emprendedores y capital de inversión mostró que la región cuenta con infraestructura, conocimiento y talento para impulsar nuevos desarrollos.

En ese escenario, uno de los desafíos planteados durante la jornada fue lograr que las innovaciones que nacen en la región puedan también consolidar su desarrollo intelectual y empresarial en el propio territorio.

Desde esa perspectiva, la tecnología aparece no solo como una herramienta productiva, sino como un motor de transformación que atraviesa al sector agropecuario y redefine la manera en que se organizan las empresas y los equipos de trabajo.

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