Giro inesperado en el caso Dalmasso: descubren ADN y apuntan a un trabajador
Tras 18 años del homicidio de Nora Dalmasso, hallan un ADN en la escena del crimen. Un hombre que trabajaba en su casa es investigado.
El caso del homicidio de Nora Dalmasso, ocurrido en noviembre de 2006 en su residencia del barrio cerrado Villa Golf en Río Cuarto, ha dado un giro inesperado. A casi dos décadas del crimen, un nuevo sospechoso ha sido señalado: Roberto Barzola, quien en aquel entonces trabajaba puliendo los pisos de madera en la casa de la víctima.
El descubrimiento de un ADN, hallado en la bata que Nora Dalmasso llevaba puesta el día de su muerte, abrió una nueva línea de investigación. Las pruebas genéticas han vinculado a Barzola con la escena del crimen, y el fiscal a cargo, Pablo Jávega, lo ha imputado por abuso sexual seguido de muerte. Barzola, quien en 2006 tenía 27 años y hoy tiene 45, fue notificado oficialmente y se le ofreció la oportunidad de declarar, pero decidió abstenerse.
Según el comunicado del Ministerio Público Fiscal, las huellas genéticas encontradas incluyen rastros en un cinto de la bata de la víctima y un vello recolectado en la zona inguinal. Barzola, quien había declarado como testigo en la causa en 2006, aseguró en aquel entonces que el día del crimen llegó a trabajar a la casa, pero como su jefe no llegó, se retiró. Aunque en 2007 la familia Macarrón solicitó que se lo incluyera en los cotejos genéticos, esa medida no se llevó a cabo hasta ahora.
Este avance en la investigación surge después de que en julio de 2022, el esposo de Nora Dalmasso, Marcelo Macarrón, fuera absuelto de la acusación de instigar el crimen. Durante el juicio, se destacó la falta de pruebas concluyentes que relacionaran a Macarrón con el asesinato, lo que llevó a su exoneración. Ahora, la justicia busca esclarecer si Barzola puede ser responsable del crimen.
El camino hacia la verdad
En una reciente conferencia de prensa, el fiscal Jávega explicó los detalles del hallazgo. Las nuevas precisiones surgieron de un análisis de 45 muestras genéticas, parte de un proceso de "mapeo y trazabilidad" para identificar al verdadero autor del crimen. Según el fiscal, el ADN hallado en la bata que usaba Dalmasso es una pieza clave que podría esclarecer finalmente el caso.
Jávega también señaló que la acción penal sigue su curso y que se investiga si es posible iniciar un nuevo juicio. A pesar de que la causa podría haber prescripto, el único querellante, Facundo Macarrón, hijo de la víctima, y su abogado Gustavo Liebau, sostienen que si Barzola cometió un delito en estos años, la prescripción podría interrumpirse. La investigación continúa para determinar si existen más pruebas que refuercen la imputación contra el trabajador.
El Centro de Genética Forense del Poder Judicial de Córdoba, en conjunto con el Ministerio de Justicia y el National Center for Forensic Science de la Universidad de Florida, han sido clave en los análisis genéticos que condujeron a este nuevo descubrimiento. Estos avances se producen en un marco de colaboración internacional que busca obtener respuestas tras años de incertidumbre.
Un caso envuelto en polémicas
Desde el hallazgo del cuerpo de Nora Dalmasso el 26 de noviembre de 2006, el caso ha estado rodeado de múltiples teorías e investigaciones fallidas. En su momento, cinco fiscales distintos llevaron adelante la causa, y las imputaciones se extendieron no solo a Marcelo Macarrón, sino también a figuras como Rafael Magnasco, exasesor del gobierno de Córdoba, y Gastón Zárate, un pintor apodado "el perejil", quien fue sobreseído rápidamente. También se investigó a Facundo Macarrón, el hijo de la víctima, quien fue sobreseído seis años después.
El crimen de Dalmasso fue descrito por los investigadores como un acto de asfixia por estrangulamiento, y su cuerpo semidesnudo fue encontrado tendido en la cama de su hija. A lo largo de los años, se manejaron diversas hipótesis: un asesinato por encargo, un abuso sexual seguido de muerte o un homicidio durante un juego sexual que salió mal.
Una de las pruebas más contundentes durante las investigaciones fue el hallazgo de un patrón genético relacionado con el linaje de la familia Macarrón, lo que en su momento dirigió las sospechas hacia los más cercanos a la víctima. Sin embargo, las pruebas nunca fueron suficientes para condenar a ninguno de los acusados.
Lo que queda por resolver
Aunque el caso del asesinato de Nora Dalmasso ha prescrito en términos judiciales, el descubrimiento del ADN de Roberto Barzola abre una nueva etapa en la búsqueda de justicia. El fiscal Pablo Jávega continúa trabajando en el análisis del material genético y las pruebas disponibles para construir una hipótesis sólida.
El próximo paso es determinar si Barzola deberá enfrentar un juicio, y si este descubrimiento puede llevar a cerrar definitivamente uno de los crímenes más resonantes de la provincia de Córdoba en las últimas décadas. Mientras tanto, la familia de la víctima, y en particular su hijo Facundo, siguen luchando para que se sepa la verdad sobre lo sucedido aquella madrugada en el exclusivo barrio de Río Cuarto.







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