El termómetro turístico del feriado por el Día del Trabajador arrojó cifras que, si bien reflejan la prudencia del bolsillo actual, muestran a Córdoba como un destino que sabe generar su propio oxígeno económico. Mientras el país registró una desaceleración en el ritmo de viajes, nuestra provincia logró captar un flujo de divisas que alcanzó los $60.000 millones en su techo estimado.
Caminar por los valles serranos durante estos tres días permitió observar una dinámica de consumo muy específica: el visitante ya no llega con la billetera floja ni con planes a largo plazo. Se consolidó la tendencia de la escapada corta, con estadías que promediaron entre 2,1 y 2,6 noches y un gasto diario por persona de hasta $145.000. El alojamiento y la comida se llevaron la mayor parte de ese presupuesto, dejando un margen más estrecho para el rubro recreativo.
El fenómeno cordobés se explica, en gran medida, por la agenda de eventos que traccionaron el desplazamiento. El caso de La Cumbre fue el más rotundo: la 30° edición del Desafío del Río Pinto atrajo a más de 6.000 ciclistas y 25.000 personas en total, logrando una ocupación plena que se derramó hacia localidades vecinas como La Falda y Capilla del Monte.
En otros rincones, el fuego y las tradiciones hicieron lo suyo. Villa Carlos Paz mantuvo picos de hasta el 78% de ocupación, mientras que el Valle de Calamuchita promedió el 75%, impulsado por hitos como la Fiesta de las Comidas al Disco en Villa Yacanto y el concurso Alma de Asador en Villa del Dique.
Sin embargo, el informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) pone una nota de cautela al cierre del balance. A nivel nacional, viajaron poco más de un millón de personas, lo que representa una baja del 8% respecto al año anterior. El turista hoy es más selectivo, busca promociones bancarias, prefiere los pagos con billeteras virtuales para aprovechar reintegros y define su viaje a último momento según el clima y el saldo de la tarjeta.
Córdoba logró sostenerse en este escenario desafiante. La mezcla de naturaleza, turismo de bienestar y competencias de alto impacto permitió que la provincia no sintiera con tanta fuerza el impacto de la menor anticipación en la planificación que afectó a otros destinos del país.