Pensar un tratamiento de ortodoncia únicamente como una cuestión vinculada con la posición de los dientes puede dejar afuera otros factores que influyen sobre la salud bucal. Mario Cerioni explicó en Breves Streaming que la mordida está relacionada con diferentes estructuras y hábitos del organismo.
“La boca es un sistema que tiene que estar en equilibrio”, afirmó el especialista al describir la relación que existe entre los dientes, la lengua, la respiración, la articulación mandibular y la postura.
Esta mirada adquiere importancia incluso después de finalizar una ortodoncia. Cerioni explicó que los dientes pueden volver a desplazarse con el paso del tiempo y que existen diferentes causas que pueden favorecer esos movimientos.
Una posibilidad es que se produzca algún inconveniente con la contención colocada al finalizar el tratamiento. Si una férula se despega y el paciente no lo advierte durante un período prolongado, los dientes pueden comenzar nuevamente a cambiar de posición.
Pero también pueden existir otras causas, como la respiración bucal, problemas vinculados con amígdalas o adenoides, una posición incorrecta de la lengua o determinadas alteraciones posturales.
Cerioni puso especial atención en los cambios posturales asociados con el uso cotidiano de computadoras y teléfonos celulares.
La tendencia a mantener durante muchas horas la cabeza inclinada hacia adelante puede generar compensaciones y, con el paso del tiempo, favorecer contracturas en las regiones cervical y dorsal.
El especialista recordó que estas situaciones no son exclusivas de quienes trabajan frente a una computadora. El uso generalizado de dispositivos tecnológicos hace que niños, adolescentes y adultos adopten durante muchas horas posiciones que pueden terminar generando molestias.
También pueden aparecer dolores de cabeza debido a contracturas de músculos ubicados en zonas cercanas a la boca, como los temporales y occipitales.
Durante la entrevista, Cerioni explicó además el funcionamiento de la articulación temporomandibular (ATM) y utilizó una comparación sencilla para describirla: funciona de manera similar a una pequeña rodilla.
La articulación posee dos estructuras óseas y un menisco articular entre ellas. Cuando existen malas mordidas o problemas importantes de bruxismo pueden aparecer ruidos, dolores y dificultades en sus movimientos.
En situaciones extremas, la mandíbula puede incluso trabarse al bostezar o abrir demasiado la boca. Sin embargo, Cerioni aclaró que la cirugía se utiliza actualmente en pocos casos y queda reservada fundamentalmente para cuadros severos.
Otro punto destacado fue la necesidad de continuar con controles después de finalizar una ortodoncia.
Cerioni advirtió que retirar los aparatos no significa desvincularse definitivamente del profesional. La boca continúa cambiando y pueden aparecer problemas años después de haber terminado un tratamiento exitosamente.
“Estaba bien el año pasado, pero este año empecé a bruxar con todo, gasté los dientes, se me desacomodó algo”, ejemplificó al explicar por qué los controles permiten detectar tempranamente esos cambios.
Por eso recomendó que, después de finalizar una ortodoncia, el paciente realice al menos una consulta anual para revisar las contenciones, la mordida y el estado general de la boca.
El seguimiento permite intervenir cuando los cambios todavía son pequeños y evitar, en determinados casos, la necesidad de comenzar nuevamente un tratamiento prolongado.