Capellino: “Es un mito” esperar que cambien todos los dientes para iniciar los controles
El especialista de Ortodoncia Cerioni explicó por qué las consultas tempranas permiten detectar alteraciones en el desarrollo de los maxilares y prevenir tratamientos más complejos.
Uno de los errores más frecuentes que cometen las familias es esperar a que sus hijos cambien todos los dientes de leche antes de consultar por un tratamiento de ortodoncia. Así lo explicó Gabriel Capellino, especialista de Ortodoncia Cerioni, durante su participación en la mesa de Breves Streaming, donde destacó la importancia de la prevención desde los primeros años de vida.
“Muchos chicos vienen a verme a los 11 o 12 años y me dicen: ‘Bueno, ya cambió los dientes, ya está listo para hacer el tratamiento’. Y muchas veces a esa edad ya es tarde para ciertas cosas”, señaló.
Capellino explicó que existe una diferencia fundamental entre ortodoncia y ortopedia. Mientras la primera trabaja principalmente sobre la posición de los dientes, la segunda interviene en el desarrollo de los maxilares, especialmente cuando existen alteraciones en su crecimiento o falta de armonía entre ambas estructuras.
Por eso, recomendó comenzar con los controles odontológicos desde edades tempranas. Indicó que las primeras consultas preventivas con odontopediatras pueden realizarse alrededor de los dos años, mientras que determinadas alteraciones ortopédicas necesitan evaluarse a los cuatro o cinco años, e incluso antes.
La importancia de detectar los problemas a tiempo
Entre las situaciones que pueden advertirse durante la infancia mencionó los maxilares comprimidos, las mordidas invertidas y los hábitos que afectan el desarrollo de la boca.
Uno de los ejemplos fue la respiración bucal. Según explicó, cuando un niño respira habitualmente por la boca, la lengua puede permanecer en una posición baja y dejar de estimular adecuadamente el crecimiento transversal del maxilar superior.
En estos casos, el tratamiento puede requerir la intervención de fonoaudiólogos, otorrinolaringólogos o alergistas, dependiendo del origen del problema.
Capellino destacó que, cuando estas situaciones se detectan suficientemente temprano, en determinados pacientes es posible corregir los hábitos y favorecer el desarrollo sin necesidad de colocar aparatos ortopédicos.
En cambio, cuando el maxilar ya presenta una alteración estructural, pueden requerirse dispositivos específicos para estimular su expansión.
El acompañamiento de la familia
El especialista remarcó que comenzar temprano no significa necesariamente colocar un aparato de inmediato. Cada situación debe evaluarse según el diagnóstico, la edad del niño y su capacidad para colaborar con el tratamiento.
Muchos dispositivos ortopédicos removibles necesitan utilizarse durante numerosas horas al día, por lo que la participación de los padres resulta fundamental para obtener los resultados esperados.
“Si el niño va a ser responsable y la familia va a acompañar, cuanto antes empecemos, mejor”, expresó.
Finalmente, insistió en que esperar hasta la adolescencia puede limitar algunas alternativas terapéuticas. La recomendación principal es realizar controles periódicos y consultar ante cualquier alteración del crecimiento de los maxilares, sin esperar necesariamente al recambio completo de los dientes.







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