Salud

06/03/2026
Consumos problemáticos
El inicio de los consumos problemáticos se concentra entre los 15 y 17 años
Un informe del Consejo Económico y Social señala que la adolescencia es la etapa crítica de inicio en el consumo de alcohol, tabaco y drogas, y advierte sobre dificultades para acceder a ayuda.
Los resultados del estudio permiten dimensionar la situación de los consumos problemáticos en la ciudad
Compartí en tu redes:

Un estudio realizado en la ciudad de Río Cuarto detectó que el inicio de distintos consumos problemáticos se concentra principalmente durante la adolescencia, especialmente entre los 15 y 17 años. Así lo señala un informe elaborado por el Centro Coordinador Regional de Estadística del Consejo Económico y Social (CEyS), que analizó distintos hábitos vinculados al uso de sustancias, tecnologías y algunos indicadores relacionados con la salud mental.

El trabajo forma parte de un módulo especial incluido en la encuesta EPRES 2025 y busca dimensionar el fenómeno de los consumos problemáticos a nivel local. A partir de ese relevamiento se identificaron patrones de consumo, edades de inicio y contextos sociales en los que se desarrollan estas prácticas.

Entre los datos que surgen del informe aparece con claridad que la adolescencia es el momento en el que muchas personas tienen sus primeros contactos con distintas sustancias. En el caso del alcohol, por ejemplo, el estudio señala que el 84,3% de las personas encuestadas declaró haber consumido alguna vez en su vida.

En relación con la edad de inicio, el 23% indicó que comenzó entre los 12 y 14 años, mientras que el 56% señaló que lo hizo entre los 15 y 17 años. Estos datos ubican a la etapa adolescente como un período clave para el desarrollo de estrategias de prevención.

El consumo de tabaco también presenta patrones similares. El informe indica que el 44% de las personas encuestadas declaró haber fumado alguna vez, mientras que el 56% afirmó que nunca lo hizo. En este caso, la edad de inicio también se concentra mayormente durante la adolescencia.

En cuanto a la intensidad del consumo, una proporción importante de fumadores manifestó consumir entre tres y diez cigarrillos por día, aunque cerca del 60% declaró superar esa cantidad. Además, el 19,1% de quienes fuman reconoció haber tenido dificultades laborales, sociales o familiares asociadas al hábito.

El informe también analiza la aparición de nuevas modalidades de consumo vinculadas a los dispositivos electrónicos. En ese sentido, el 18,5% de las personas encuestadas indicó haber utilizado cigarrillos electrónicos o vapeadores, y dentro de ese grupo el 61,5% señaló que los dispositivos contenían nicotina.

Otro de los aspectos que aborda el estudio es el consumo de medicamentos vinculados a la salud mental. Según los datos relevados, el 6,9% de las personas declaró consumir ansiolíticos, tranquilizantes, antidepresivos o estimulantes con prescripción médica, mientras que el 4,1% indicó hacerlo sin receta.

Además, el 32% de los encuestados reconoció haber tomado medicamentos sin indicación médica en alguna oportunidad, lo que plantea interrogantes sobre las prácticas de automedicación y la necesidad de fortalecer el acceso a información y servicios de salud.

En relación con las sustancias ilegales o restringidas, el informe indica que la marihuana aparece como la droga de mayor presencia, mientras que el consumo de cocaína, éxtasis o anfetaminas registra niveles menores.

Sin embargo, el estudio destaca que más personas señalan haber tenido la posibilidad de consumir drogas que aquellas que efectivamente lo hicieron, lo que sugiere una circulación relativamente extendida de estas sustancias en distintos entornos sociales.

También se observa la presencia de consumos en redes cercanas. El 36% de los encuestados afirmó tener dos o más amigos o familiares que consumen marihuana, mientras que el 18,8% señaló conocer al menos a una persona en esa situación. En el caso de la cocaína, el 12% indicó tener dos o más personas cercanas que la consumen.

El relevamiento del Consejo Económico y Social también incluyó preguntas vinculadas al uso de pantallas y tecnologías. En ese punto, el informe indica que el 40,2% de las personas utiliza dispositivos digitales entre tres y cinco horas por día, mientras que el 31,8% dedica ese mismo tiempo al uso de redes sociales.

El estudio señala que el uso de videojuegos presenta valores menores, ya que la mayoría de las personas encuestadas declaró dedicar menos de una hora diaria a esa actividad.

Además de los hábitos de consumo, el informe aborda algunos indicadores vinculados a la salud mental. Una proporción importante de personas manifestó experimentar con cierta frecuencia situaciones de malestar emocional.

Entre los datos relevados, el 47% afirmó sentirse a veces nervioso o ansioso, el 40,9% señaló experimentar tristeza o falta de esperanza en algunos momentos y el 48% indicó presentar irritabilidad o cambios de humor. También se registraron dificultades para dormir (37,9%), problemas de concentración (37,4%) y cansancio o falta de energía (37,4%).

En relación con el acceso a la atención profesional, el estudio señala que el 20,8% de las personas encuestadas se encuentra actualmente en tratamiento psicológico, mientras que el 25,6% indicó haberlo realizado en algún momento anterior. En el caso de la atención psiquiátrica, el 3,8% manifestó estar actualmente en tratamiento y el 11,4% dijo haberlo recibido en el pasado.

Uno de los datos que el informe identifica como relevante para el diseño de políticas públicas es el nivel de conocimiento sobre los espacios de asistencia disponibles. Según el relevamiento, el 47% de las personas afirmó que no sabría a dónde acudir si necesitara tratamiento o ayuda por consumos problemáticos o conductas compulsivas.

El estudio se complementa con la mirada de especialistas locales en salud mental y abordaje de consumos. Las profesionales consultadas coinciden en señalar que en la última década se observa un aumento de situaciones vinculadas al consumo problemático, junto con una mayor naturalización social de estas prácticas y una reducción en la edad de inicio.

También advierten sobre la aparición de nuevas sustancias y modalidades de consumo que presentan altos niveles de dependencia y efectos físicos intensos.

El informe del Consejo Económico y Social plantea que los consumos problemáticos no pueden analizarse únicamente como decisiones individuales, sino que deben comprenderse dentro de un contexto social más amplio que incluye factores económicos, condiciones de vida, redes de contención y oportunidades educativas y laborales.

En ese sentido, el documento señala que el abordaje del problema requiere estrategias integrales que combinen políticas de prevención temprana, fortalecimiento de redes comunitarias y ampliación del acceso a los dispositivos de atención.

El trabajo también subraya la importancia de promover espacios deportivos, culturales y comunitarios como factores de protección, especialmente en adolescentes y jóvenes, etapa en la que se registran los primeros contactos con distintas sustancias.

Los resultados del estudio permiten dimensionar la situación de los consumos problemáticos en la ciudad desde una perspectiva local y aportan información que puede ser utilizada para el diseño de políticas públicas orientadas a la prevención y al acompañamiento de las personas que atraviesan estas situaciones.

Contactos Revista Breves

Conectate a nuestras redes

Logo © 2024 - Revista Breves
Copyright © 2024 Revista Breves. Todos los derechos reservados.