La ortodoncia invisible se consolidó como una alternativa cada vez más requerida, principalmente entre adolescentes y adultos que buscan realizar un tratamiento sin recurrir a los brackets tradicionales. Mario Cerioni, especialista de Ortodoncia Cerioni, explicó en la mesa de Breves Streaming cuáles son sus ventajas, sus limitaciones y el compromiso que requiere por parte del paciente.
“La ortodoncia invisible no diríamos que es una rama, es una técnica de ortodoncia”, señaló Cerioni. El tratamiento utiliza dispositivos removibles totalmente transparentes, que se caracterizan por ser cómodos, prácticos y favorecer la higiene debido a que se retiran para comer.
Una de las principales diferencias con los brackets tradicionales está en la participación del paciente. Mientras que la aparatología fija permanece colocada permanentemente, los alineadores pueden retirarse y, por lo tanto, su efectividad depende del cumplimiento de las indicaciones.
Cerioni explicó que deben utilizarse alrededor de 20 horas por día y retirarse fundamentalmente durante las comidas. Generalmente, cada alineador se utiliza durante unos 15 días antes de avanzar al siguiente.
La duración total depende de la complejidad. Los casos leves pueden demandar entre ocho y diez meses; los moderados, alrededor de un año y medio; y los más severos pueden extenderse durante dos años o más.
Cerioni indicó que trabajan con esta técnica desde hace aproximadamente una década, pero durante los últimos cinco años observaron un incremento sostenido en la cantidad de pacientes interesados.
Ese crecimiento llevó al centro a modificar también su estructura tecnológica. Anteriormente, las impresiones se realizaban de manera manual y los trabajos se enviaban a laboratorios de Córdoba o Buenos Aires.
Actualmente, Ortodoncia Cerioni cuenta con un laboratorio digital equipado con escáner, computadoras, software específico e impresoras 3D, lo que permite desarrollar internamente todo el proceso.
“Ahora lo desarrollamos de principio a fin todo en el laboratorio”, explicó Cerioni. De esta manera se reducen los tiempos que anteriormente implicaba enviar los trabajos a otras ciudades y esperar la fabricación de los alineadores.
Pese al crecimiento de esta técnica, Cerioni aclaró que la ortodoncia invisible no resulta adecuada para todos los pacientes.
Según estimó, entre el 60 y el 70% de los casos todavía requieren ortodoncia clásica, especialmente cuando existen problemas de mayor complejidad.
Por eso, aunque los pacientes llegan actualmente mucho más informados y en ocasiones con una decisión tomada sobre qué tratamiento quieren realizar, el diagnóstico profesional continúa siendo determinante para establecer cuál es la técnica indicada.
La tecnología amplió las alternativas disponibles, pero la elección entre alineadores transparentes y aparatología fija depende finalmente de las características y necesidades de cada paciente.