Mientras la nueva ley de biocombustibles intenta ser aprobada en el Congreso, para lo cual dio un paso clave en el Senado de la Nación la semana pasada que ahora buscará replicar en Diputados, en Córdoba ya se ponen el traje de protagonista para un mercado que hace dos décadas miraba externamente: el de la nafta. Es que sin ningún pozo petrolero, la provincia se prepara para manejar el 10% de la Súper y la Premium del país.
Y para eso, entre las etanoleras ya hacen números: actualmente la provincia aporta teóricamente el 5% por el corte dispuesto en la vigente ley que reparte el 12% de bioetanol entre la producción de maíz y la de caña de azúcar, que se concentra en el norte argentino. La de maíz depende en gran medida de Córdoba. Pero esa distribución teórica tiene algunas modificaciones en la realidad. Si bien hay un 12% de corte obligatorio de etanol en las naftas, en los surtidores cuando se hacen los relevamientos se encuentra actualmente el 15%. Eso es porque la Secretaría de Energía dispuso hace unos meses que las petroleras pueden incorporar hasta un 3% adicional de forma voluntaria y de acuerdo a su conveniencia. Como la nafta que se produce en el país no alcanza para abastecer el mercado interno, las petroleras deben importar; aun teniendo en cuenta el corte del 12%. Con el conflicto en Medio Oriente y un barril de crudo por las nubes, antes que importar naftas prefieren agregar ese 3% de etanol que sale principalmente de las tres grandes plantas de Córdoba: Bio4, AcaBio y Promaíz. Entre las 3 se están acercando ya a un nivel de producción de 1 millón de metros cúbicos al año.
Por lo tanto, el etanol de maíz no está aportando el 6% sino el 9%. Pero hay más. En determinados momentos del año la producción de etanol de caña, que es más estacional, no logra cubrir su cuota del 6% y entonces la responsable de abastecer ese faltante es nuevamente la industria de maíz. Eso hace que en realidad ya las empresas de etanol de maíz estén cerca del 10% del mercado de las naftas. Pero ene se universo etanolero a base del maíz hay que sumar a Diaser, la planta ubicada en Villa Mercedes, San Luis, que termina de constituir el “póker” de plantas originarias que ya tienen más de una década en marcha.
Con esa base, la nueva normativa que avanza en el Congreso propone llevar el corte obligatorio del 12% al 15% y a partir de ahí las provincias pueden disponer cortes superiores o incluso un quinto surtidor con el 100% de etanol para los automóviles que usan motores flex, como los que se producen en Córdoba y se exportan a Brasil. Es decir, el corte obligatorio y el real volverán a tener con el tiempo una diferencia a medida que haya acciones provinciales que apunten al mayor uso del etanol. Y en esa lista, Córdoba será una de las primeras en acelerar. De hecho ya hay programas en marcha como el que incluye a las flotas de autos oficiales en la provincia y municipios que convirtieron sus motores con un kit para tolerar un corte más elevado que el vigente en la ley. Por eso, a partir de ahora hay entusiasmo en que la expansión vaya lenta pero constante detrás de los modelos de Brasil, donde el corte obligatorio hoy es 32% pero el ponderado alcanza el 50% por la gran aceptación que tiene el etanol, especialmente en los estados alejados de la costa, como Mato Grosso, donde además hay una fuerte producción de etanol.